
Cara de Buda
Cómo aprender a aceptar el sufrimiento
Por lo general, deseamos liberarnos de las sensaciones desagradables con tanta rapidez que no nos da tiempo a analizar de dónde proceden. Supongamos que una persona a quien hemos ayudado nos perjudica, que nuestra pareja no es afectuosa con nosotros o que un amigo o nuestro jefe en el trabajo nos desprecia e intenta hacernos perder la confianza en nosotros mismos. Nuestra manera habitual de reaccionar ante estas situaciones dolorosas es intentando eliminar el malestar que nos producen poniéndonos a la defensiva, acusando a los demás, intentando vengarnos de ellos o endureciéndonos de corazón. Por desgracia, al reaccionar de esta manera, no nos damos tiempo a analizar lo que ocurre en nuestra mente. En realidad, estas sensaciones desagradables no tienen tanta importancia. No son más que algunos momentos de mal tiempo en nuestra mente y no pueden causarnos un perjuicio duradero. No deberíamos tomárnoslas tan en serio. Puesto que no somos más que una persona entre innumerables seres, sentir malestar durante unos minutos no es un gran desastre.
Al igual que en el cielo hay espacio suficiente para se produzca una tormenta, también lo hay en nuestra mente para que surjan sensaciones desagradables; y del mismo modo que una tormenta no puede romper el cielo, estas tampoco pueden destruir nuestra mente. Cuando aparecen, no debemos tener miedo y perder el control, sino aceptarlas con paciencia, experimentarlas, analizar su naturaleza e investigar de dónde proceden. De este modo, descubriremos que las sensaciones desagradables no vienen del exterior, sino de nuestra propia mente. Las circunstancias y los demás seres no son los que nos producen malestar, sino que lo único que hacen es activar el potencial para experimentar sensaciones desagradables que ya existen en nuestra mente. Este potencial o impresión kármica es el residuo de las acciones perjudiciales que cometimos en el pasado influidos por las perturbaciones mentales, cuya raíz es la ignorancia del aferramiento propio. Si aceptamos las sensaciones desagradables con paciencia y no nos aferramos a ellas, purificaremos el potencial kármico del que surgieron y no tendremos que volver a experimentarlas.
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Mahabodhisattva Avalokiteshvara
Duhkha: Sufrimiento
Duḥkha es una palabra pāḷi (idioma de India) que proviene del sánscrito duḥkha. Duḥkha es un término de difícil traducción. No existe un término equivalente exacto en las lenguas europeas ya que Duḥkha tiene un significado muy amplio y abierto en el idioma original, que engloba diversos significados. En ambos idiomas quiere decir sufrimiento, dolor o ansiedad. También hace referencia a ‘impermanencia’, ‘insatisfacción’.
Las Cuatro Nobles Verdades del budismo se expresan de acuerdo a este término:
- el dukkha existe,
- el dukkha tiene una causa,
- el dukkha se puede eliminar
- el dukkha tiene un camino a su eliminación: el noble óctuple sendero.
Tomado de: Colaboradores de Wikipedia, “Budismo,” Wikipedia, La enciclopedia libre, http://es.wikipedia.org/wiki/Budismo (descargado el 12 de Noviembre del 2007). Reproducido aquí bajo Licencia de documentación libre GNU (GFDL): http://curso-sobre.berlios.de/gfdles/gfdles.html
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El Dharma de Budha Shakyamuni
El Dharma es aquello que realmente es. Es la doctrina de la realidad. Es un medio de liberación del sufrimiento y de liberación en sí mismo.
Sea que los Buddhas surjan o no en el mundo el Dharma existe eternamente.
“Sea que aparezcan los Tathàgatas o no, es un hecho, un principio establecido, una ley natural, que todas las cosas condicionadas son transitorias (anicca), sufrimiento (dukkha) y que todo es insustancial, sin alma (anatta). El Tathàgata realiza, comprende este hecho y cuando lo ha realizado y comprendido, él lo anuncia, enseña, proclama, y hace claro que todas la cosas condicionadas son transitorias, sufrimiento, y todo es insustancial, sin alma”.
El Buddha expuso las verdades de la impermanencia (anicca), sufrimiento (dukkha) y no-alma (anatta) hace más de 2500 años. Leer más »
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Razones para creer en el Renacimiento
por Narada Mahathera
“Recordé mis múltiples vidas anteriores.”
Majjhima Nikaya
¿Cómo debemos creer en el Renacimiento?
El Buddha es nuestra mayor autoridad sobre el renacimiento. En la misma noche de su iluminación, durante el primer tercio de la noche, el Buddha desarrolló el conocimiento retrospectivo que le permitió reconocer sus vidas pasadas.“Recordé”, dice el Buddha, “mis múltiples vidas anteriores, es decir, un nacimiento, dos, tres, cuatro, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, mil, cien mil nacimientos y así sucesivamente”.Durante el segundo tercio de la noche, el Buddha con el ojo divino, vio a los seres falleciendo en unos planos de existencia y reapareciendo en otros. Él contempló a los “seres inferiores y superiores, bellos y feos, afortunados y desafortunados, renaciendo según sus acciones anteriores”.Éstas son las primeras declaraciones que hizo el Buddha respecto al tema del renacimiento. Las referencias textuales prueban de forma concluyente que el Buddha no tomó prestada de ninguna fuente preexistente esta rigurosa verdad del renacimiento, pues nos habla desde su experiencia personal - un conocimiento supranormal, desarrollado por él mismo y que puede ser igualmente desarrollado por otros.En sus primeras palabras de alegría (udana) tras la Iluminación, el Buddha dice:“Por innumerables existencias he transmigrado en el samsara buscando sin encontrar el constructor de esta casa. Nacer una y otra vez es sufrimiento.”En el Dhammacakka Sutta, su primer discurso, el Buddha, comentando la segunda Noble Verdad, declara: “Es este deseo el que produce nuevos renacimientos”. El Buddha concluye su discurso con las siguientes palabras: “Éste es mi último nacimiento. No hay ya más devenir.”El Majjhima Nikaya cuenta que antes de decidirse a enseñar el Dhamma, cuando el Buddha, movido por la compasión hacia los seres, inspeccionó el mundo con su ojo de un Buddha, contempló seres viviendo con temor a lo que está mal hecho y al otro mundo.El Buddha afirma claramente en varios discursos que hay seres que habiendo tenido mala conducta, tras la muerte, reaparecen en lugares de sufrimiento y seres que habiendo tenido buena conducta, reaparecen tras morir en un buen destino. Leer más »
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El Propósito de la Vida
por S.S. XIV Dalai Lama Tenzin Gyatso
Cómo lograr la felicidad
En principio, es posible dividir toda clase de felicidad y de sufrimiento en dos categorías principales: mental y física. En ambos casos, la mente ejerce una gran influencia en nosotros. A no ser que estemos gravemente enfermos o carezcamos de las necesidades básicas, nuestra condición física juega un rol secundario en nuestra vida. Si el cuerpo está satisfecho, virtualmente lo ignoramos. Sin embargo, la mente registra todos los eventos sin importar cuán pequeños sean. Es por eso que debemos dedicar nuestros mayores esfuerzos para conseguir la paz mental.
Con base en mi propia experiencia, he encontrado que el más alto grado de tranquilidad interior proviene del desarrollo del amor y la compasión. Cuanto más nos ocupemos de la felicidad de los otros, mayor será nuestro sentimiento de bienestar. Cultivar un corazón cálido por los demás, automáticamente hace que la mente se sienta tranquila, ayuda a remover cualquier miedo o inseguridad que podamos tener y nos da la fuerza para enfrentarnos con cualquier obstáculo que encontremos. La compasión es la mayor fuente de éxito en la vida.
Mientras vivamos en este mundo encontraremos problemas. Si en esos momentos perdemos las esperanzas y nos desanimamos, nuestra capacidad de enfrentar las dificultades se verá altamente disminuida. De otro lado, si recordamos que no somos los únicos que tenemos que soportar el sufrimiento sino que todos los seres humanos sufren de una u otra manera, esta perspectiva más realista hará mayor nuestra determinación y capacidad para superar los problemas. Con esta actitud, podremos ver cualquier obstáculo como una oportunidad valiosa para mejorar nuestra mente.
De esta forma, podremos luchar para ser gradualmente más compasivos, esto es, podremos desarrollar una empatía genuina por el sufrimiento de los otros y la voluntad para ayudarlos a remover su dolor. Como resultado, nuestra propia serenidad y fuerza interior crecerán.
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BUDHADHARMA BÁSICO
Las Cuatro Nobles Verdades
En el sermón de Benares, tras su iluminación, Buda expuso las cuatro Nobles Verdades y el Óctuple Sendero:
- La primera Noble Verdad es dukkha, la naturaleza de la vida es sufrimiento. El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo indeseable es sufrimiento, separarse de lo deseable es sufrimiento, no obtener lo que se desea es sufrimiento. En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento.
- La segunda Noble Verdad es el origen de dukkha, el deseo o “sed de vivir” acompañado de todas las pasiones y apegos. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento. Es el deseo que produce nuevos renacimientos, que acompañado con placer y pasión encuentra siempre nuevo deleite, ahora aquí, ahora allí. Es decir, el deseo por los placeres sensuales, el deseo por la existencia y el deseo por la no existencia.
- La tercera Noble Verdad es la cesación de dukkha, alcanzar el Nirvana, la Verdad absoluta, la Realidad última. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento. Es la total extinción y cesación de ese mismo deseo, su abandono, su descarte, liberarse del mismo, su no dependencia.
- La cuarta Noble Verdad es el Sendero que conduce al cese del sufrimiento y a la experiencia del Nirvana. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la Cesación del Sufrimiento. Solamente este Óctuple Noble Sendero; es decir, Recto Entendimiento, Recto Pensamiento, Recto Lenguaje, Recta Acción, Recta Vida, Recto Esfuerzo, Recta Atención y Recta Concentración.
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