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El Dormir, el Soñar y la Muerte en el Budhismo por Lama Gendun Rinpoche

 

El Dormir, El Soñar y la Muerte en el Budhismo

por Lama Gendun Rinpoche

El proceso de dormir es muy similar al de morir. Esa es la razón por la que es tan importante meditar tanto cuando estamos completamente despiertos como cuando estamos quedándonos dormidos. Si practicamos la meditación con un alto nivel de concentración podemos detectar los cambios que ocurren en nuestra mente cuando estamos quedándonos dormidos. El elemento blanco masculino fluye desde la parte alta de nuestra cabeza hacia el nivel del corazón y el elemento femenino rojo sube hacia el corazón desde la parte inferior del cuerpo. Cuando ambos se encuentran ocurre una pérdida momentánea del estado consciente ordinario y luego surge una claridad consciente: nuestra mente esta atenta durante el estado del sueño. La fortaleza de nuestra meditación en el Lama es lo que hace esa consciencia posible. El Lama esta a la altura del corazón en la forma pura de Dharmakaya, cuya luz irradia desde su cuerpo. Nuestra mente, que es inseparable de la mente del maestro, se identifica con esa luz. Esto disipa lentamente la inconsciencia del estado ordinario del sueño. Aunque completamente dormidos, nuestra consciencia se incrementa y nuestra mente se vuelve más y más clara. Leer más »

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El Budhismo Tibetano

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EL BUDHISMO TIBETANO

         En el Budhismo tibetano existen cuatro grandes linajes principales y muchos otros menores. El linaje es muy importante en el budhismo tibetano, ya que garantiza que las enseñanzas están vivas, es decir, que se han transmitido de maestro a discípulo desde tiempos de Budha y que siempre se ha hecho de forma pura, realizando completamente su comprensión.

         Frecuentemente los términos Vajrayana o Budhismo Tántrico se aplican como sinónimos del budismo tibetano, pero se debe precisar que los tibetanos y mongoles son budistas practicantes de la regla Mahayana, de los que muchos, aunque no todos, practican el Vajrayana.

         Tantra significa “transformación”, sus prácticas tienen como objetivo utilizar todo nuestro potencial para llegar a la iluminación, pero esta tarea requiere de una comprensión profunda de las escuelas Teravadha y Mahayana, de una cierta práctica en la meditación, y de una preparación específica:

  • Los cuatro preliminares ordinarios o “Los cuatro modos de modificar la actitud mental”. Se trata de llegar a una comprensión plena de lo que significan estas reflexiones y sirven como base para una actitud de renuncia y una práctica constante y diligente. Estos temas de reflexión son: 

  1. La preciosa existencia humana. Nuestra existencia es difícil de conseguir y fácil de perder. Deberíamos utilizarla de la mejor manera posible, desarrollando al máximo nuestro potencial para despertar nuestra naturaleza de Budha.

  2. La impermanencia y la muerte. Todo cambia, nada permanece, nuestra vida es frágil como una burbuja y el momento de la muerte es incierto, no debemos perder el tiempo apegándonos a lo que sin duda perderemos, ya que nuestro tiempo de vida es incierto.

  3. El Karma y sus consecuencias. Una acción virtuosa es causa de felicidad, una acción no virtuosa es causa de sufrimiento, debemos actuar de la forma mas beneficiosa posible para nosotros y los demás, y abandonar totalmente las acciones negativas por pequeñas que nos parezcan.

  4. El sufrimiento de la existencia. La esencia de nuestra existencia es el sufrimiento, sufrimos al nacer, al envejecer, al enfermar y al morir. Los que carecen de algo sufren por conseguirlo, los que tienen un poco sufren porque quieren más, los que tienen suficiente sufren para conservarlo, y al final todos perdemos lo que tenemos. Es por eso que debemos intentar trascender esta existencia.

         Al llegar a una comprensión profunda y sincera de estos cuatro temas se está preparado para iniciar Los Cuatro preliminares extraordinarios o “las cuatro Grandes Tareas”, consisten en cuatro prácticas que hay que repetir un número determinado de veces. La práctica de tomar refugio y generar el deseo de liberarse en beneficio de todos los seres (Bodhichitta), una práctica de purificación (Dorje Sempa), una práctica de acumulación de mérito (Ofrendas del Mandala), y una práctica de devoción al guru (Guru Yoga). Estos preliminares pueden tardar varios años en completarse, y siempre deben de hacerse supervisados por un maestro o alguien con comprensión del tema y que ya los haya realizado.

         Acabados los preliminares se inician las prácticas de la meditación Mahamudra o de los Tantras (plegarias y visualizaciones) usando de base a una deidad. Las deidades tibetanas no son seres que viven en los reinos de los dioses, las deidades del budismo tibetano son aspectos de la mente, simbolizan la compasión, la sabiduría, el poder de la acción y los demás aspectos de la mente, hay una gran cantidad de deidades, algunas pacíficas, otras airadas, pero todas son aspectos de la naturaleza de Budha. Al realizarlas, el practicante Vajrayana desarrolla esa cualidad concreta, hasta el punto de llegar a su máxima comprensión y encontrar allí la verdadera naturaleza de su mente.

        En el nivel más elevado está la práctica de la meditación Mahamudra o del Dzogchen (dependiendo de la escuela), consideradas las enseñanzas mas sutiles y profundas del budhismo.

 

         Hay que precisar que para practicar el budhismo Mahayana y el Vajrayana es imprescindible tener un maestro cualificado, es importante que pertenezca a un linaje puro y que tenga auténticas cualidades como la compasión, que no dé importancia al éxito o al fracaso, al beneficio o a la pérdida, a las alabanzas o las críticas, al placer o al dolor, es decir que sea ecuánime, que tenga paciencia y que sea incansable en el trato con sus discípulos y en difundir el Dharma.

         Tradicionalmente en Tíbet antes de llegar a una verdadera relación maestro-discípulo se esperaba un periodo de 9 años en el que el discípulo observaba las cualidades del maestro durante 3 años, el maestro las capacidades del discípulo otros 3, y se observaban mútuamente los últimos 3 años. Sólo entonces surgía el verdadero compromiso entre ambos.

        En el Tibet se dice “No examinar al Maestro es como beber veneno. No examinar al discípulo es como saltar a un precipicio”

  Padmasamvabha, llamado por los tibetanos Guru Rinpoché (el Precioso Maestro), fué el principal introductor del budismo en el Tíbet. Allí encontró a un país de gente bárbara y tosca, un pueblo guerrero, y unos sacerdotes de la antigua religión Bön con grandes poderes mágicos y que dominaban la naturaleza del país, para poder subyugar esta situación, Guru Rinpoché tubo que utilizar toda su habilidad y poder, eso es Vajrayana, utilizar toda nuestra habilidad y poder para liberarnos del sufrimiento.

         En resumen, el principal objetivo del budhismo es llevar a la liberación a todos los seres sin exepción, en este sentido Budha dió una enseñanza excepcional, enseñó que todos los seres, incluído el insecto más pequeño, tienen un potencial ilimitado, la naturaleza de Budha,  que les puede llevar a la iluminación absoluta.

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Sucinta Biografía de Budha Shakyamuni

 

Sucinta Biografía de Budha Shakyamuni

Budha significa “el que ha despertado”, aquél cuya mente ha alcanzado un bienaventurado estado. Budha descubrió, predicó, y dió forma a las enseñanzas de las que derivan las diferentes escuelas que hoy difunden y mantienen el Dharma.

Siddharta nació en el país de los Sakyas, cuyo territorio se hallaba al sur del actual Nepal el 566 a.c. Su padre, Suddhodana, de la casta de los ksatrias (aristócratas guerreros), era “rey” de aquel territorio, es decir, el jefe más poderoso de una confederación de clanes aristocráticos. Su clan propio era el Gautama, de modo que el nombre por el que se conoció al Buda sería el de Siddharta Gautama, denominación a la que se añadiría más tarde la de “sabio de los sakyas” (Sakyamuni). La madre de Siddharta se llamaba Mahamaya y era también del más noble linaje. La tradición rodea el advenimiento de Siddharta de numerosas premoniciones y prodigios que indican la gran importancia que la persona y su enseñanza alcanzaron durante su vida y después de ella.

El nacimiento se produjo en Lumbini, lugar situado a corta distancia de Kapilavastu, residencia de Suddhodana, y al niño se le puso por nombre Siddharta, que significa “cumplimiento del objetivo”. Mahamaya murió pocos días después a consecuencia del parto, pero Siddharta fue criado por Mahaprajapati, hermana de su madre y también esposa de su padre.

Durante su niñez y juventud no parece que Siddharta se distinguiera de los demás jóvenes nobles de su tiempo. Según la tradición, el rey Suddhodana, que temía perderlo y quedarse así sin primogénito (puesto que, sin duda, tenía muchos más hijos), intentó aislarlo del mundo exterior y hacerlo vivir en un mundo cerrado en el que todo eran placeres y el dolor y la muerte quedaban cuidadosamente ocultos. Recibió la educación literaria, religiosa y militar que eran propias de su condición y, a su debido tiempo, se le casó con Yasoddhara, una bella y noble joven con la que parece que era feliz.

Según la tradición, Siddharta tuvo cuatro encuentros que cambiaron completamente su forma de ver el mundo y le impulsaron a buscar algo más fuera de los placeres de que estaba rodeado.

El príncipe solía salir con su auriga, Chandaka, a dar paseos fuera del palacio, y en uno de éstos vió un día Siddharta a un anciano decrépito que los criados de su padre no habían tenido tiempo de apartar. Asombrado ante aquella decadencia tan extrema, que él no había visto nunca antes, pensó que se trataba de algo extraño, hasta que Chandaka le sacó de su error y le enseñó que, de vivir mucho tiempo, todos los seres perdían su belleza y muchos de sus atributos para ser viejos y débiles.

En otra ocasión vió un enfermo que sufría un mal repugnante que deformaba su cuerpo y le hacía padecer grandes dolores. El príncipe se sorprendió mucho cuando Chandaka le explicó que esto era algo normal, puesto que los humanos sufrían enfermedades constantemente.

En otra salida se topó el príncipe con un cortejo funerario, lo que le puso en contacto con la muerte y el principio ineluctable de que todo lo que nace tiene que morir.

Por último, en otro paseo, a quien vió Siddharta fue a un mendigo que, a pesar de vestir muy pobremente y pedir limosna, tenía un aspecto feliz y luminoso. Al preguntar quién era se le contestó que se trataba de un hombre santo que había renunciado a todo para dedicarse a la perfección espiritual.

Todos estos encuentros le habían turbado profundamente y le habían hecho pensar en la falta de sentido de su vida de placer. Comenzó a ver su entorno con otros ojos y a observar el esfuerzo y el sufrimiento de los criados y trabajadores, el de los animales que trabajaban en el campo e incluso el de las mujeres que llenaban el harén del palacio. Comprendió la magnitud del sufrimiento que le rodeaba y en el que estaban sumidos todos los seres y decidió buscar el también una salida a esta rueda de dolor inacabable que se renovaba con cada existencia. Con cerca de treinta años dejó su palacio y su patria, se despojó de adornos y joyas, se vistió como mendigo y como tal aprendió a pedir limosna.

Al principio Siddharta buscó la enseñanza de grandes maestros como Arada y Rudraka, que le enseñaron a meditar hasta niveles muy elevados y, una vez que hubo aprendido se retiró a Bodgaya en el reino de Magadha, en donde se entregó a las más extremas prácticas ascéticas durante seis años. Su fama se extendió y varios ascetas más se le acercaron y se convirtieron en sus discípulos, al ver sus grandes cualidades y los extremos a que llevaba su sacrificio.

El ascetismo extremo, sin embargo, no le hizo progresar demasiado en el camino hacia la iluminación y, cuando Siddharta comprendió que castigar el cuerpo hasta ese extremo no le haría adelantar más de lo que ya estaba, volvió a comer mejor, se bañó y reconsideró su posición. Sus discípulos, desilusionados por lo que consideraban un abandono, le dejaron, pero él se dio cuenta de que, con las fuerzas recuperadas, volvía a sentirse capaz de continuar con su esfuerzo. Por eso enunció Siddharta su doctrina del camino medio: los excesos de sensualidad y ascetismo no son favorables para perfeccionarse espiritualmente; el sabio debe buscar un equilibrio entre ambos extremos.

Cuando llegó a ésta conclusión, volvió a sentarse bajo un árbol (el Bo, o árbol de la iluminación) y tras pasar por varias fases en que sufrió tentaciones de los sentidos e ilusiones producidas por su propio yo, consiguió superar sus limitaciones anteriores, y al alcanzar la iluminación se convertirtió en Budha. Tenía entonces 35 años.

Siddharta había comprendido que el deseo era la causa del sufrimiento. El deseo crea apego y éste ata a la existencia, fomenta la ilusión del yo y sume a los seres en un estado de ignorancia en que no reconocen la naturaleza de su mente y que los condena a vivir en el samsara.

En un principio el Budha dudó sobre si debía o no enseñar el Dharma (su doctrina), pero al final venció su compasión y comenzó su predicación en el parque de los ciervos, cerca de Varanasi (Benarés). Allí le oyeron sus antiguos discípulos, quienes pronto se convirtieron en arhats (los que han eliminado en su interior todos los obstáculos para llegar a la iluminación). A éstos se sumaron muchos otros y así se creó la Sangha (comunidad de Monjes Budhistas) para los que el Budha mismo dió las primeras y fundamentales normas. Reyes y devotos pronto proporcionaron tierras y edificios para construir monasterios y alojar el creciente número de monjes.

El Budha continuó dando enseñanzas y ejemplos hasta la edad de ochenta años, momento en que entró en profunda meditación y pasó al Nirvana (Parinirvana) (486 a.c.), pero su enseñanza quedó como guía para ayudar a todos los seres a salir del sufrimiento.

 

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Introducción al Budhismo: Budha

 

 

INTRODUCCIÓN AL BUDHISMO

BUDHA

        ¿Quién fué Budha?

        Budha no era un dios, ni un enviado,  ni un profeta. Budha era un hombre, un ser humano, que a través de su esfuerzo y perseverancia consiguió liberarse del sufrimiento de forma definitiva, consiguió la felicidad absoluta y una comprensión total de la realidad, realidad que está más alla de todo concepto Divino y Humano.

        Los budhistas consideran a Budha como la personificación viva de la verdadera naturaleza fundamental e inmutable que está presente en todos los seres.

        Toda su vida y sus actos son considerados una enseñanza y se dice que todos los budas que aparezcan llevaran a cabo los mismos actos:

        “Él abandona (la esfera divina de Tushita) y desciende al reino humano, penetra en la matriz, nace, se adiestra en las artes y logra dominarlas, goza del mundo (disfruta de los placeres sensoriales), renuncia, practica las austeridades, llega junto al árbol Bodhi (se aleja de los extremos de ideas eternalistas y nihilistas), vence a los Maras (emociones conflictivas), manifiesta el despertar (iluminación), enuncia la enseñanza (hace girar la rueda del Dharma) y trasciende el sufrimiento (pasa al Paranirvana).”

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