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El Propósito de la Vida: Desarrollar Compasión

El Propósito de la Vida

por S.S. XIV Dalai Lama Tenzin Gyatso

Desarrollar compasión

Algunos de mis amigos me han dicho que aunque al amor y la compasión son maravillosos y buenos, realmente no son muy relevantes. Nuestro mundo, afirman ellos, no es un lugar en el que dichas creencias tengan mucha influencia o poder. Sostienen que la ira y el odio son una parte tan predominante de la naturaleza humana que la humanidad siempre estará sometida a ellos. No comparto este punto de vista.

Los seres humanos hemos existido en nuestra forma presente por más de cien mil años. Creo que si durante este tiempo la mente humana hubiera estado dominada principalmente por la ira y el odio, nuestra población total habría disminuido. No obstante, a pesar de todas nuestras guerras, encontramos que actualmente nuestra población es mayor que antes. Esto indica claramente que el amor y la compasión prevalecen en el mundo. Esta es la razón por la cual los hechos desagradable son «noticia». Las acciones compasivas son una parte tan importante de nuestra vida diaria que se dan por sentadas y, por lo tanto, en su mayoría se ignoran.

Hasta ahora he discutido los beneficios mentales de la compasión. Sin embargo, ésta también contribuye al bienestar físico. De acuerdo con mi propia experiencia, la estabilidad mental y el bienestar físico se relacionan directamente. Sin lugar a dudas, la ira y la agitación nos hacen más susceptibles a las enfermedades. Si la mente está tranquila y ocupada en pensamientos positivos, el cuerpo no se convertirá en presa fácil de las enfermedades.

Sin embargo, es cierto que todos poseemos una capacidad innata de centrarnos en nosotros mismos que, por supuesto, nos impide amar a otros. En este punto podemos preguntarnos lo siguiente: si deseamos obtener la felicidad que sólo proporciona una mente calmada y si dicha paz mental sólo la da una actitud compasiva, ¿cómo desarrollar este tipo de actitud? Obviamente, no es suficiente con pensar en lo linda que es la compasión. Necesitamos hacer un esfuerzo concertado para desarrollarla. Debemos utilizar todos los sucesos de nuestra cotidianidad para transformar nuestros pensamientos y nuestro comportamiento.

Primero que todo, debemos aclarar qué quiere decir compasión. Muchas formas de sentimiento compasivo se mezclan con el deseo y el apego. Por ejemplo, el amor que los padres sienten por sus hijos con frecuencia se asocia con sus propias necesidades emocionales y, en esa medida, no es del todo compasivo. De nuevo, en el matrimonio, el amor entre esposo y esposa, particularmente al comienzo cuando ninguno conoce al otro completamente, depende más del apego que del amor genuino. Nuestro deseo puede ser tan fuerte que la persona a quien amamos nos parece buena cuando, en efecto, él o ella es muy negativo(a). Además, tendemos a sobredimensionar las cualidades positivas y, por eso, cuando la actitud de nuestra pareja cambia, nos sentimos desilusionados y nuestra actitud también se transforma. Esto nos indica que el amor, en muchos casos, proviene de motivaciones estrictamente personales y no de una preocupación genuina por el otro.

La compasión verdadera no es una respuesta emocional sino un compromiso firme fundado en la razón. Por lo tanto, una actitud verdaderamente compasiva hacia los otros no se modifica incluso si éstos se comportan negativamente. Por supuesto, desarrollar este tipo de compasión no es nada fácil. Para comenzar, consideremos los siguientes hechos:

Sin importar que una persona sea bella y cariñosa o fea y disociadora, en última instancia es un ser humano como nosotros mismos. Al igual que cualquiera de nosotros, desea obtener la felicidad y no desea sufrir. Por lo demás, su derecho a ser feliz y a vencer el sufrimiento es tan legítimo como el nuestro. Ahora bien, cuando reconocemos que todos los seres son iguales en su deseo de ser felices y en su derecho a serlo, automáticamente sentimos empatía y cercanía hacia ellos. Al acostumbrar a nuestra mente a este sentido de altruismo universal, desarrollamos un sentido de responsabilidad por los otros: el deseo de ayudarlos a que superen sus problemas activamente. Este deseo no es selectivo, se aplica a todos por igual. En tanto seres humanos que, como nosotros, experimentan placer y dolor, no hay razón lógica para discriminar entre unos y otros o para alterar nuestra preocupación por ellos si se comportan en forma negativa.

Quiero enfatizar que si tenemos el tiempo y la paciencia suficientes, podremos desarrollar este tipo de compasión. Por supuesto, nuestra capacidad de centrarnos en nosotros mismos, nuestro apego característico al sentimiento de un «yo» autoexistente e independiente, es lo que, fundamentalmente, inhibe nuestra compasión. Ciertamente, la verdadera compasión sólo puede experimentarse cuando se elimina este tipo de aferramiento al yo. Sin embargo, esto no significa que no podamos comenzar a intentarlo ahora.

¡¡¡ Sarvamângalam !!!

( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

Saludos Cordiales y Besos… !!! Rinchen

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El Propósito de la Vida: La Compasión y el Mundo

El Propósito de la Vida

por S.S. XIV Dalai Lama Tenzin Gyatso

La Compasión y el Mundo

Como conclusión, me gustaría extender mis pensamientos más allá del tópico de este escrito breve y señalar algo mucho más amplio: la felicidad individual puede contribuir en forma profunda y efectiva al mejoramiento general de nuestra comunidad humana.

Puesto que todos compartimos la misma necesidad de amor, es posible sentir que cualquier persona que conozcamos, sin importar cuáles sean las circunstancias, es un hermano o una hermana. Hay que ignorar la novedad de su rostro o las diferencias en la forma de vestirse o de comportarse. No existen divisiones significativas entre nosotros y los demás. Centrarnos en las diferencias externas es estúpido, ya que nuestra naturaleza básica es idéntica.

En última instancia, la humanidad es una y este pequeño planeta es nuestro único hogar. Si queremos proteger nuestro hogar, necesitamos experimentar un vívido sentimiento de altruismo universal. Sólo este sentimiento puede hacer que desaparezcan las motivaciones egoístas que hacen que las personas se engañen unas a otras. Si poseemos un corazón sincero y abierto, naturalmente nos autovaloraremos y sentiremos confianza en nosotros mismos. Como consecuencia de lo anterior, ya no sentiremos miedo.

Considero que en todos los niveles de la sociedad, familiares, tribales, nacionales e internacionales, la clave para un mundo más feliz y exitoso es el desarrollo de la compasión. No tenemos que volvernos religiosos ni creer en una ideología. Lo único que necesitamos es desarrollar nuestras cualidades humanas innatas.

Yo intento tratar a todas las personas que conozco como si fueran viejos amigos. Esto me proporciona un sentimiento de felicidad genuina. Es la práctica de la compasión.

¡¡¡ Sarvamângalam !!!

( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

Saludos Cordiales y Besos… !!! Rinchen

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