Sutra del diamante

matiuzv 19 septiembre, 2009 0

 

El Sutra del Diamante (Abreviado)


Traducción: José Silvestre Montesinos

1. Esto es lo que he oído:
En cierta ocasión, Buda estaba en el retiro de Anathapindika en el bosque de Jeta, cerca de la
ciudad de Sravasti, en una reunión de 1250 monjes. Después de vestirse, hacer la ronda de
las limosnas por la ciudad e ingerir su única comida diaria, se sentó junto a los monjes.
2. El monje Subhuti se inclinó ante Buda y le hizo una pegunta: “¿Qué debería tener en
cuenta alguien que quisiera seguir el camino del Bodhisattva?”
3. Buda respondió: “Un Bodhisattva debe tener en cuenta lo siguiente: todas las criaturas,
tanto si provienen de un útero como de un huevo, tanto si se transforman como mariposas o
aparecen milagrosamente, tanto si tienen un cuerpo como si son meros espíritus, tanto si
son capaces de pensar como si no lo son: ¡a todas estas criaturas debe ayudar a entrar en el
Nirvana antes que a sí mismo!
“Pero, ten en cuenta, Subhuti, que en realidad no existe algo parecido a un “yo” que ayuda,
ni tampoco algo parecido a otro “yo” que recibe ayuda. ¡Un Bodhisattva que no es capaz de
reconocer esta realidad no es un verdadero Bodhisattva!
4. “Un verdadero Bodhisattva no obtiene placer de este acto de compasión y no se interesa
por las apariencias. Él tan solo ayuda a los demás desinteresadamente.
“¿Puedes medir el Este, el Oeste, el Norte y el Sur, Subhuti?”
“No, Señor.”
“Pues tampoco puedes medir el mérito de alguien capaz de ayudar a los demás sin pensar en
sí mismo.”
5. “¡Subhuti! ¿Puede alguien reconocer a un Buda en base a sus características físicas?”
“No, Señor. Tú nos has enseñado que ser un Buda no depende de características físicas.”
“Así pues, alguien que se preocupe por las apariencias jamás reconocerá a un Buda, pero
alguien que no se preocupe por ellas quizá sí pueda.”
6. Subhuti preguntó: “Señor, ¿habrá siempre gente que entienda tu mensaje?”
Buda respondió: “¡No lo dudes, Subhuti! Siempre habrá gente que, habiendo escuchado el
mensaje, aceptará sus preceptos y practicará nuestro camino. ¡Nuestro mensaje llegará a la
gente simplemente porque es verdadero! Llegará un momento en que la mayoría ni siquiera
necesitarán las palabras, sino que estarán más allá de ellas. Todos debemos esforzarnos en ir
más allá de las palabras, porque uno puede sentir apego por ellas, y no debemos sentir
apego por nada. Debes comprender que mis palabras son como una balsa que se emplea para
cruzar un río. Cuando su utilidad ha sido satisfecha, debe ser dejada atrás si queremos llegar
más lejos.
7. “Así que dime, Subhuti. ¿He enseñado mi lección final?”
“No, Señor. La lección final no es algo que pueda ser enseñado, porque la lección final no es
una cosa que se pueda agarrar o estrechar.”
8. Buda dijo: “Dime, Subhuti. Si alguien se desprende de un universo lleno de tesoros para
ayudar a los demás, ¿tendrá esto algún mérito?”
“Sí, Señor. Su mérito será grande. Pero tú también nos has enseñado que, para que este acto
de generosidad sea genuino, debe haber sido hecho sin pensar en obtener mérito alguno. De
hecho, ¡este hombre no debería haber pensado en sí mismo lo más mínimo!
Buda dijo: “Entonces, si alguien comprende y comparte con otro cuatro frases de mi
mensaje, su generosidad será incluso mayor. Él no está simplemente dando una cosa, ¡está
ayudando a crear futuros Budas!”
9. “Dime, Subhuti. ¿Alguien que está empezando a comprender mi mensaje se diría a sí
mismo: ‘He conseguido algo grande’?”
“No, Señor. Decir algo así implicaría que el principiante no comprende que no existe ningún
ego que pueda arrogarse ningún mérito.”
“¿Y alguien que esté muy avanzado en la comprensión de mi mensaje se diría a sí mismo: ‘He
conseguido algo grande’?”
“No, Señor. Alguien que dijera algo así, estaría también diciendo que existe un ego que
alcanza algo, y que existe algo que alcanzar. Éstos no son los pensamientos de alguien que
entiende tu mensaje.
“Señor, tú has dicho que he logrado alcanzar la paz y me he liberado de las pasiones. De
hecho, ya no anhelo tener el estatus de un santo. Si lo hiciera, estoy seguro de que tú no
pensarías tan bien de mí.”
10. “Subhuti, si yo te dijera, ‘los Bodhisattvas adornan los cielos’, ¿estaría en lo cierto?”
“No, Señor, los adornos son ilusiones, y las ilusiones no tienen lugar en los cielos.”
“Y, por tanto, los Bodhisattvas tienen que liberar su mente del ego, y dejar de preferir un
olor u otro, un sonido u otro, una vista a otra. Un Bodhisattva no debe sentir deseo o
aversión por nada.”
Buda preguntó: “Subhuti, si un hombre tiene un cuerpo tan grande como una montaña, ¿es
un gran hombre?”
“No, Señor. Porque un “gran hombre” son sólo palabras, y ser un gran hombre es tan solo
una ilusión, originada por la creencia en el ego.”

13. Entonces Subhuti le preguntó a Buda, “Señor, ¿cómo llamaremos a este sermón?”
Buda respondió: “Llámalo ‘El Sutra del Diamante del Entendimiento Perfecto’. Como un filo
de diamante, puede cortar todo tipo de ilusiones.”

14. Tras esto, Subhuti tuvo una conciencia plena del significado del sermón y comenzó a
llorar. “Señor, gracias por este sermón. Cualquier ser que con una mente pura lo escuche y lo
entienda será conmovido por él. Dentro de cientos de años su claridad seguirá siendo
apreciada.”

32. “Subhuti, si alguien se desprendiera de tesoros suficientes como para llenar un universo,
no tendría tanto mérito como alguien que comprendiera y compartiera unas pocas líneas de
este sermón.
“Por lo tanto, ¿qué debería tener en cuenta alguien que comenzara a seguir el camino del
Bodhisattva?
“Como una estrella fugaz, como una burbuja en un torrente,
Como una llama al viento, como la escarcha bajo el sol,
Como un destello de luz o un sueño fugaz,
Así debemos entender el mundo del ego.”
Subhuti y el resto de los monjes se llenaron de gozo al escuchar el sermón de Buda.