Primeros Pasos en la VÃa del Zen: II Obstáculos - 2. Obstáculos Intelectuales.

Abismo en una grieta
Primeros Pasos en la VÃa del Zen:
II Obstáculos - 2. Obstáculos Intelectuales
2. Obstáculos Intelectuales.
A medida que se practica zazen se va entrando en contacto con la enseñanza del Zen, con los principios esenciales enseñados por los Budas y Patriarcas. Estas enseñanzas van destinadas a ayudarnos a tomar una perspectiva justa desde la que concebir nuestra propia práctica. Son una ayuda para comprendernos a nosotros mismos. Sin embargo, puede que nuestros propios puntos de vista no coincidan con esta enseñanza, o que algunos aspectos de esta enseñanza nos parezcan tan extraños y ajenos a lo que normalmente hemos pensado que aparezca en nuestra mente un rechazo intelectual.
La VÃa del Zen no es una teorÃa ni una ideologÃa, sino una práctica existencial, es decir, una experiencia. El Zen sigue la vÃa de la experiencia. La enseñanza de los Budas y Patriarcas tiene como finalidad el, conducirnos a la experiencia de nuestra verdadera naturaleza original. Tiene pues un carácter eminentemente práctico. No se trata de memorizar principios, dogmas. No se trata de ideologizarse, ni de adoctrinarse, sino de comprender cómo debemos conducir nuestra propia práctica.
En este proceso, es importante tener en cuenta los siguientes puntos:
En primer lugar debemos oÃr la enseñanza: qué es lo que hay que practicar, cómo, con qué actitud mental, corporal y emocional. Esto es, recibir la enseñanza de un verdadero maestro Zen de la Transmisión, trabajarse a sà mismo con el fin de volverse un recipiente apto para recibir esta enseñanza. OÃr mucho, cuanto más mejor. Cuanta más enseñanza oigamos, más exactamente podremos guiar nuestra práctica. Para oÃr la enseñanza es necesario estar al lado de un maestro, pues no se trata de recibir solamente unos principios teóricos y objetivos, sitio de un “sentir”, de una intuición, de una comunicación Ãntima de maestro a discÃpulo. El practicante debe trabajar su receptividad intelectual y emocional a fin de poder resonar con la vibración emitida por el maestro. Para ello, es fundamental acallar, aunque sólo sea momentáneamente, los propios puntos de vista personales, abandonar las ideas preconcebidas, y volverse intelectualmente receptivos a las enseñanzas que se reciben.
Después de haber oÃdo una enseñanza, debemos asegurarnos de que la hemos comprendido correctamente, sin añadir categorÃas personales. Para ello debemos reflexionar una y otra vez sobre las enseñanzas recibidas. Si no comprendemos algún punto o no estamos seguros de haberlo comprendido bien, debemos plantear nuestras dudas al maestro, bien durante una entrevista personal, bien durante un mondo (coloquio abierto). Una vez de que estamos seguros de haber comprendido correctamente, debemos reflexionar sobre si esta enseñanza es la que nos conviene, la que buscamos, la que necesitamos. En el caso de que no nos convenga lo mejor es sencillamente no practicarla y abandonar el Zen. Pero si sentimos que esta enseñanza es la que necesitamos, entonces debemos pasar, sin más preámbulo, a la práctica.
El tercer paso es practicar lo que hemos comprendido. Tras la comprensión intelectual es imprescindible la práctica total con el cuerpo y con la mente. También puede suceder en algunos casos que no veamos la necesidad de practicar algo, aunque su sentido intelectual esté muy claro y aunque hayamos recibido muchas explicaciones del maestro.
¿Qué debemos hacer en estos casos? Depende de la confianza que cada uno tenga en el maestro y en la enseñanza de los Budas y Patriarcas. Si se tiene confianza, se continuará la práctica, aunque momentáneamente no se tenga una perspectiva clara de ella. De lo contrario, la práctica en cuestión será abandonada. Sucede como con las señales de tráfico que indican la dirección de talo cual ciudad y la distancia que nos separa de ella. Cuando una señal de tráfico nos indica la dirección de una ciudad, vemos la señal pero no la ciudad. ¿Cómo podemos estar seguros de que esa ciudad se encuentra en esa dirección y a esa distancia si nunca hemos viajado hasta ella? No podemos estar seguros, pero confiamos en las personas que han colocado ahà esas señales para ayudarnos. Igual sucede en la VÃa del Zen. Muchas veces no podemos vislumbrar el significado profundo de una enseñanza o de una actitud del maestro, pero si tenemos confianza en él y seguimos sus indicaciones, nosotros mismos podremos con el tiempo comprender lo que se nos quiere decir. Hasta hoy dÃa, ninguna persona que haya practicado lo que los Budas y Patriarcas han enseñado, ha dejado de experimentar lo que los Budas y Patriarcas han experimentado.
La actitud justa consiste pues en ensanchar cada vez más las fronteras de nuestra comprensión Intelectual de la VÃa del Zen. y a veces esto sólo puede suceder mediante un salto instantáneo más allá de estas fronteras. Como se dice en el Zen:
“Cuando llegues al borde de un precipicio de mil metros, da un paso al frente.”
Los obstáculos intelectuales sólo pueden ser pues disueltos en la medida en la que nos liberamos de nuestras categorÃas mentales rÃgidas, de nuestros prejuicios, de nuestros viejos conceptos.
No se trata de superar obstáculos exteriores, sino de superarnos a nosotros mismos.
¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )
Saludos Cordiales Y Besos… !!! Rinchen.
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