Historias Zen.

Historias Zen
Historias Zen por Taisen Deshimaru
Hay muchas colecciones de cuentos zen, pero esta selección es especialmente buena. Estas anécdotas del Maestro Deshimaru han sido recopiladas por discÃpulos españoles y transcritos literalmente tal y como fueron oÃdos en la enseñanza oral que él impartÃa durante las sesiones de meditación zen. Fácil de leer.
Se dividen en 4 secciones según su provenir: de la India, la China, el Japón o de maestros contemporáneos. He aquà un ejemplo del libro:
(De la sección de la China )
En otros tiempos, un joven monje presa de dudas no podÃa comprender qué habÃa que hacer para creer, para tener fe. Fue a ver a su maestro y le preguntó si podÃa esperar que en el futuro comprenderÃa, aunque lo fuera un poco.
-No es necesario comprender -respondió el anciano maestro.
-Si no comprendo, ¿cómo tener fe?
-Inútil tener fe - dijo el Maestro.
-Entonces, no entiendo nada - dijo el monje.
-Lo único que necesitas es una fuerte certeza - replicó el Maestro.
AnochecÃa, y el anciano maestro salió del templo con su discÃpulo. Apuntando hacia el cielo con el dedo, le preguntó:
-¿Ves la estrella que brilla allà arriba?
El joven miró en la dirección indicada y respondió:
-SÃ, la veo.
-¿Ves ahora esa otra que está justo al lado?
-No hay ninguna al lado - dijo el discÃpulo.
-Mira bien - agregó el Maestro.
Y efectivamente, el discÃpulo percibió una estrella casi invisible. Si trataba de mirarla directamente, no la veÃa; en cambio, si la miraba ligeramente de soslayo, la estrella se volvÃa perceptible. El Maestro le dijo entonces:
-Es lo mismo que la certeza. Comprender es ver la estrella que brilla; tener fe, es estar seguro de que existe una estrella aunque uno no la vea; la certeza interna es saber que existe aunque no se le perciba claramente. He utilizado esta metáfora para educarte, ahora debes comprender por tà mismo.
Al joven monje le impresionó muchÃsimo la sabidurÃa de su maestro, pero se preguntaba cómo podÃa éste saber que habÃa una estrella invisible justo en ese sitio.
El Maestro le dijo entonces:
-Las estrellas son innumerables; creo que tú y yo no mirábamos la misma. El número de estrellas es tan grande, que siempre existe una invisible, en cualquier lugar, que solo se puede ver si se mira sin mirar.
¡¡¡ Sarvamângalam !!!
( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )
Saludos Cordiales y Besos… !!! Rinchen.
Tags: Biblioteca, Budhadharma, historias zen


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